Latest Movie :

El amor no es ciego

El que ama no está  ciego, sino que ve a la persona amada como es: ve sus miserias, pero también sus virtudes; ve sus límites, pero también sus capacidades. Y aunque ve lo negativo que hay en el prójimo, quien le ama está dispuesto a ayudarle a superarse, a ser mejor cada día. Incluso necesitamos para ver la belleza allá donde el egoísmo y la miseria humana gritan a voces que no la hay.

Ver "con ojos de amor"
Muchos han salido de la depresión al saberse amados y así encontrar el sentido bueno de las adversidades. Muchos han superado la drogadicción o el alcoholismo al comprender que alguien los necesita, alguien a quien aman. Muchos se sacuden el sinsentido que asfixia cuando descubren que todos hemos venido a cumplir una misión, y hay que asumirla con toda la fuerza del amor. Como vemos, lo que ayuda a ver las cosas de manera positiva es el amor. Así se entiende que un padre y una madre no maten a un niño que viene con defectos genéticos, sino le brinden la protección que necesita. Así se entiende también que los esposos no abandonen el hogar cuando aprieten las dificultades, sino que asuman con mayor fuerza las promesas que un día se hicieron.

Amar para creer en el otro
Sólo el amor nos hace capaces de las empresas más díficiles, y más específicamente el amor a Dios, pues Él es, además, la única fuente del verdadero amor. Fue por amor que el Padre misericordioso perdonó a su hijo pródigo, y fue por su falta de amor que el hermano mayor de éste se amargó ante la bondad del Padre. ¿Acaso el Padre no vio todo el mal que el hijo menor había causado? Sí, lo vio, pero el amor no es ciego, sino lo más luminoso que hay. El amor permitía ver al Padre que "recuperar con vida" a su hijo significaba el poder darle la oportunidad de una redención total. (cf. Lc 15, 11-31).

Amar para entender a Dios.
Al final de la jornada sólo el amor nos dará la certeza de que Dios estuvo siempre junto a nosotros. Si lo amamos, no tendremos problema para entender que todo lo que permite es para nuestro bien (cf. Ro 8, 28). El gran problema del hombre y la mujer de nuestro tiempo es superar lo que le impide amar a Dios. Quien vive sus problemas sin Dios, como un "huerfano", fácilmente sucumbe a la tentación del sinsentido que, a decir de Victor Frankl, es la más grave enfermedad de nuestro tiempo.

Compartir articulo :

Publicar un comentario

 
Soporte : OFS de Mexico | Diocesis de Celaya | Noticias del Vaticano
Copyright © 2011. Servidores de la Palabra - Todos los Derechos Reservados
Creado por OFS de Mexico Publicado por Sacerdotes Catolicos
Accionado por Blogger